Rehabilitación Antigua Calderería.

Memoria Justificativa.


Se propone que la calderería se configure como un espacio intermedio que potencie una buena relación entre las viviendas y el barrio, incluso con la ciudad. Se busca un espacio fundamentalmente que fomente la relación como una extensión de lo privado en lo público.

Se intenta potenciar la sociabilización, por medio de un espacio diáfano fragmentado por tres grandes pozos de luz en forma de patios acristalados que nos permitan la sectorización de usos, pero que a su vez no modifican  el espacio a doble altura característico de la calderería, ya que sigue manteniendo su aspecto industrial. Se busca potenciar la horizontalidad del espacio sin particiones opacas para la comprensión del espacio de la antigua calderería como unitario.

Se recupera el espacio de la nave trasera contigua a la calderería como patio trasero, lo que nos permite que se convierta en un espacio pasante e inundado de luz, lo que facilita el uso de dicho espacio para actividades muy distintas.

La planta baja de la calderería se entiende como un único volumen, que a su vez puede fragmentarse en tres espacios más pequeños con las mismas características, lo que favorece a la utilización de distintos usos, así los propietarios pueden alquilar por separado los espacios de la calderería, o cuando el uso lo requiera poder adueñarse del todo el recinto.

La planta de altillo se proyecta como un espacio-límite semipúblico al cual accedemos mediante la primera crujía de la calderería, donde se configuran los accesos privados al edificio.

Dicho altillo sirve entre nexo de unión entre la ciudad y las viviendas, aunque siempre con la perspectiva de la calderería como espacio de relación, a partir del cual se puede acceder a los núcleos de comunicación que nos conducirán a través de las galerías de acceso o corredores que se tratan como espacios intermedios extremadamente vivos donde de manera imprevista ocurren cosas espontáneas, ya que a dichos corredores se le adosan unos espacios comodín que conforman el acceso de las viviendas, retranqueados del corredor lo que genera tanto un recorrido mas dinámico, como pequeños espacios de relación.

Los espacios públicos y privados del edificio se componen en tren fases.

La primera la conexión de la ciudad con la calderería, como un espacio de transición de la misma con el edificio. Una segunda fase, compuesta por el altillo y la última planta del edificio, que pasan a ser espacios semipúblicos del edificio, donde se desarrollan las actividades en común del mismo, con usos como lavandería comunitaria, o zonas de trabajo, descanso y reunión. Y la tercera la parte más privada del mismo, las viviendas.