La intervención en la ciudad con arquitectura icónica y los efectos que produce.

Son muchas las ciudades que han confiado en la arquitectura icónica para reinventarse justificando la evolución hacia la modernidad o la internacionalización de la misma, pero son pocas las que han conseguido el éxito. Desde hace ya varias décadas, la Modernidad se ha polarizado entre los rendidos a la «Arquitectura Espectáculo» promovida por el gran capital, y los que con actitud conservadora se aferran a un vademécum de ideales heroicos mediante una muy vaga apelación a lo que consideran «la dimensión social de la arquitectura». ¿Pero cuál es la dimensión social de la arquitectura en el contexto actual?

En tiempos de crisis, como decimos, la vuelta a la Modernidad como salvaguarda del progreso es un recurso tan predecible como aquellos «retornos a Grecia», a ese clasicismo que históricamente efectuaba Europa cada vez que necesitaba reverdecer los laureles del humanismo (caso del renacimiento o del neoclasicismo).

Los políticos de nuestras ciudades, durante las últimas décadas, han buscado promover un reclamo turístico, una llamada de atención, utilizando la arquitectura como una marca, como iconografía que permita destacar sus ciudades, como un utilitario que sirva para su promoción. El problema que subyace en cada una de estas obras o intentos de reclamo es que, utilizando las palabras de Zaida Muxí en su libro La arquitectura de la ciudad global, «Las decisiones urbanas se toman cada vez con mayor frecuencia con una calculadora en mano, es decir, en función de los intereses de los inversores.»

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Frank Gehry, Museo Guggenheim de Bilbao (http://www.perroviajante.com/)

Hay casos como el de Bilbao, que fue la primera ciudad peninsular donde se verificó el milagro arquitectónico gracias a la asociación de una gran fundación cultural, una voluntad política y una arquitectura innovadora. La belleza del Guggenheim no está solamente en el edificio de manera aislada, sino en lo que ha sido capaz de establecer con el entorno que existía y, cómo en lugar de edulcorar o negar la degradación que existía en el Bilbao actual, se centra en una confrontación que, de alguna manera, pone en valor y al mismo tiempo revitaliza todo el entorno en el que se implanta el nuevo edificio. La asociación de una gran fundación cultural, una voluntad política y una arquitectura desbocada han transformado el plomo en oro, a eso se le ha conocido como el «efecto Guggenheim».

Animadas por este éxito, innumerables ciudades españolas empezaron a soñar con un edificio único, prodigioso, capaz de transfigurarlas. Ciudades como Tenerife, Valencia, León, Zaragoza o Sevilla han tratado de copiar la estrategia, construyendo auditorios, ciudades de las artes, museos y demás equipamientos, en la mayoría de los casos sin éxito aparente debido a una mala gestión, no solo económica sino también formal, y a una arquitectura cara y exagerada dominada por el ego de algunos. Y es que, en las últimas décadas dentro del panorama español en lo referente a la arquitectura, «lo urgente no deja tiempo para lo importante», lo que nos lleva a tener en cuenta las palabras de Blanca LLeo que «el hacer, puede ser muy destructivo».

Estrategias de intervención

Estrategias de intervención

Un ejemplo de mala gestión y despilfarro es la Ciudad de las Artes y las Ciencias, en Valencia, diseñada por Santiago Calatrava. El proyecto estaba presupuestado en 175 millones de euros y costó más de 1000 millones. Sólo siete años despues de su construcción necesita una reparación de 250 millones de euros. Por lo tanto, no se trata de vetar la experimentación o la innovación, ni mucho menos de reprimir la genialidad que eventualmente puede aparecer, conmovernos en algunos edificios y ayudar a revitalizar nuestras ciudades; se trata de poner coto al derroche, de plantear una arquitectura y un urbanismo acorde con los usuarios de la ciudad. Urge, en definitiva, devolver sensatez a la arquitectura, en especial a la que se levanta con inversión pública.

Santiago Calatrava, Ciudad de las Artes y la Ciencias, Valencia (https://admin.taquilla.com/)

Santiago Calatrava, Ciudad de las Artes y la Ciencias, Valencia (https://admin.taquilla.com/)

Lo mismo ocurre desgraciadamente en A Cidade da Cultura de Santiago de Compostela del arquitecto Peter Eisenman que, junto con Manuel Fraga, fueron los primeros en intentar imitar el efecto Guggenheim, e idearon esta ciudad faraónica sin contenido alguno, donde claramente podemos apreciar un error de base en el planteamiento ya que, a diferencia de lo ocurrido en Bilbao la cual contaba con el apoyo de una fundación de peso mundial como lo es Guggenheim, en el caso de Santiago de Compostela simplemente se ha construido una caja contenedor de aún no se sabe qué, en la que únicamente se demuestra un derroche de medios sin sentido donde, en principio, se hablaba de un presupuesto de 108,2 millones de euros y en la actualidad ha ascendido ya a más de 500.

Peter Eisenman, A Cidade da Cultura (https://upload.wikimedia.org/)

Peter Eisenman, A Cidade da Cultura (https://upload.wikimedia.org/)

La arquitectura icónica puede efectivamente contribuir a proyectar la imagen de un lugar. Pero con frecuencia no es suficiente para conseguir los resultados esperados ni tampoco justifica los gastos que acarrea, lo cual es especialmente delicado cuando se trata de dinero público.

Estrategias de intervención

Estrategias de intervención

Independientemente del gasto que suponen todos estos proyectos, cabe destacar el desprestigio que suponen muchas de estas obras para la arquitectura, promovidas por arquitectos de renombre que se limitan a diseñar artefactos estrambóticos en vez de edificios algo discretos.  En palabras de William Curtis, estos excesos arquitectónicos significan «el sometimiento de una disciplina humanística a los abusos del marketing y la moda».

Expo Zaragoza 2008 (http://www.eptisa.com/)

Expo Zaragoza 2008 (http://www.eptisa.com/)

En la Exposición Internacional de Zaragoza de 2008 tenemos un claro ejemplo de ámbito donde quedan contrapuestos estos dos tipos de arquitectura, como bien explica Llatzer Moix en un artículo publicado en La Vanguardia y en su libro Arquitectura milagrosa. Hazañas de los arquitectos estrella en la España del Guggenheim:“Ahora bien, en términos arquitectónicos, lo más interesante de la Expo (Zaragoza 2008) quizás sea el contraste entre la expresividad ensimismada de la obra de la estelar Zaha Hadid y la razonada discreción de la de Patxi Mangado. Es decir, el contraste entre un presente ya caduco de clientes nuevos ricos y arquitectos exhibicionistas, y un futuro donde la inteligencia arquitectónica podría generar sobria belleza. O, volviendo al principio, el contraste entre el beso de un arquitecto y el de otro: entre el despertar y la narcolepsia.”

Rem Koolhaas, OMA, Casa da música (http://images.adsttc.com/)

Rem Koolhaas, OMA, Casa da música (http://images.adsttc.com/)

Se retoma pues, en el ámbito de la arquitectura icónica, el debate abierto por Venturi en los años 60 sobre los «Edificios Pato» y la «Caja Decorada», donde Venturi entendía por pato al edificio en el que la forma domina a la función y por caja decorada el volumen puro, simple y funcional, al que se le pueden añadir ornamentos para reforzar su funcionalidad. Venturi pretendía eliminar los edificios pato y sustituirlos por cajas decoradas.

Un ejemplo de caja decorada podría ser la Casa da música de OMA que, aun teniendo esa imagen iconográfica en la ciudad y siendo uno de los edificios que llevó a Oporto a ser uno de los estandartes de las capitales culturales de Europa de 2001, el edificio busca una implantación en la ciudad de manera que, aunque agreda formalmente su entorno inmediato, genera una contraposición con el mismo que le sienta bien a la ciudad.

Estrategias de intervención

Estrategias de intervención

Además, los arquitectos entienden muy bien que en el programa de este edificio se barajan estrategias como, la diversificación de usos que, permite que no sea una caja contenedor, sino que, se trasforme en una caja espectáculo en continuo cambio, lo que revitaliza y regenera la ciudad de Oporto.

Normalmente el edificio es aquello que vemos de forma inmediata, pero las atmósferas las crean los espacios vacíos, las plazas, las calles, la luz…y eso diferencia que una ciudad funcione como un motor de vida o simplemente sea «La ciudad de…» Las ciudades tienen, y han tenido siempre, edificios simbólicos que se convierten en referencia, pero son las actividades que se desarrollan en ellos las que hacen que la ciudad funcione.

Tuñon+Mansilla, MUSAC (https://aegeegames.files.wordpress.com/)

Tuñon+Mansilla, MUSAC (https://aegeegames.files.wordpress.com/)

La sociedad va cambiando y la arquitectura debe de ir por delante de los cambios sociales. Los tiempos que se avecinan van a ser muy diferentes en la manera de vivir, de trabajar y hasta en cuanto a agregación familiar. Eso nos lleva a pensar que los arquitectos debemos adelantarnos y proponer soluciones. Necesitamos hacer equipamientos urbanos que sirvan mejor a las necesidades de los ciudadanos, de carácter cultural o deportivo.

Un ejemplo de cómo podemos ayudar al funcionamiento de la ciudad a través de la arquitectura, es el propuesto por los arquitectos Tuñón + Mansilla que proyectaron la sede del MUSAC como una gran superficie para la cultura, un sistema expresivo a base de espacios continuos diversificados, que trata de enfatizar el interés que comparten el arte y la arquitectura por la expresión contemporánea. En su extensión, el museo quiere ser un espacio donde el arte se sienta cómodo y ayude a borrar las fronteras entre lo privado y lo público, entre el ocio y el trabajo y, en definitiva, entre el arte y la vida.

Estrategias de intervención

Estrategias de intervención

En el encuentro del edificio con su frente más urbano, MUSAC configura una amplia plaza pública de 1.500 m² que adquiere una forma cóncava para acoger actividades y encuentros, un espacio donde se rinde homenaje a la ciudad como lugar de relación entre las personas. El museo evoca el patrimonio de la ciudad de León al mismo tiempo que nos recuerda su carácter de catedral contemporánea.

Otro ejemplo, pero en este caso carente de fundamentos debido a los estamentos gubernamentales, es el Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer en Avilés, Asturias, única obra del arquitecto brasileño en España. Proyecto que se define como un espacio abierto a todas las artes con una programación multidisciplinar que incluye música, danza, teatro, cine y exposiciones. Lamentablemente, que la arquitectura funcione no depende únicamente de generar un cajón de sastre en el que casi todo es posible, ya que la arquitectura multifuncional no funciona debido a que cada uso o actividad requiere de unas condiciones concretas para su desarrollo. Por tanto, no consiste en proyectar espacios vacíos sino en hacer espacios flexibles.

Centro Niemeyer, Aviles (http://www.hola.com/)

Centro Niemeyer, Aviles (http://www.hola.com/)

Por suerte, parece que la arquitectura icónica va desapareciendo, y no por muerte natural como se podía haber esperado, sino por muerte accidental, en el momento en que la crisis económica ha obligado a replantearse la manera de hacer las cosas.

El desafío, todavía irresuelto, es articular la necesaria representación de las potencias singulares de cada proyecto sin caer en la pirueta tramposa del pintoresquismo. Y, seguramente, el problema de fondo en la reconsideración de lo icónico sea la puesta en común de las identidades singulares y sus símbolos, sin reducirlas a meras estampas con las que fomentar los exotismos turísticos: aceptar los iconos como aparatos de comunicación, localización e identificación, pero no como «logotipos estériles» de ciudad.


Autor: José Antonio Antón Sanmartin 

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José Antonio Antón Sanmartin / Arquitecto.


Fuente: http://www.dtfmagazine.com/blog/regeneracion-urbana-13/