Inspiration Hotel 2014

Memoria Justificativa.


Actuar en el Cabo Fisterra sólo debería de hacerse siendo responsables de lo que significa construir entre La Tierra, el Cielo y el Mar, dando orden y medida a lo que construimos, para que el resultado sea respetuoso, claro, útil y bello.

 Prestando la máxima atención y respeto al lugar y apoyándonos en él, en la fuerza de su topografía, en su memoria arqueológica, en la inmensidad de su mar, hemos tratado de que la aportación arquitectónica que proponemos sea austera y contenida, respetuosa, como mantenida en un discreto segundo plano, reverencial con lo que en Fisterra es esencial: la Naturaleza y la Mitología.Proponemos una arquitectura enraizada en el patrimonio genético del lugar, una arquitectura reflejo de la puesta en valor y la preservación del paisaje cultural de Fisterra como resultado de la capacidad creativa de los que la hacen y, porqué no, de los que la habitan.

Las Preexistencias (Reciclaje)_ El promontorio de Fisterra es un abrupto y escarpado espolón, de forma alargada, orientado de norte a sur y anclado a tierra firme por un estrecho istmo arenoso, que le confiere un cierto aire de insularidad. En su punta más meridional tres objetos arquitectónicos conviven entre sí en perfecta armonía, sin menoscabo de su propia autonomía formal y espacial y con esa sorprendente naturalidad que hace que parezca que siempre estuvieran allí, hasta el punto de no ser capaces ya de imaginar ese territorio sin su presencia. Elementos, uno de ellos el propio Faro, que parecen emerger directamente de las entrañas de la tierra, con ese grado de elementalidad, en su encuentro con el territorio, que tienen las rocas, las plantas o las obras megalíticas. Objetos arquitectónicos que, convenientemente reciclados, acogen la mayor parte del programa requerido, el más “público”.

Las Torres-Estudios (Obra Nueva)_La cara oeste del Promontorio, de límites aún más altos y verticales que el resto y batida por el mar abierto, es un mirador atlántico desde el que solo se divisa cielo y agua separados por la horizontal del infinito.

Es en ese lado, en un pequeño y triangular altiplano al borde del abismo al que se accede por una pequeña senda sin asfaltar, donde se proponen los estudios para los artistas, torres para el vigía, metafóricos y poéticos faros que bajo la luz del sol,se nos ofrecen verticales, rigurosos y espartanos, pero que con el declinar del día, se transforman en delicados y evanescentes fanales de luz.

Hemos intentado limpiar los objetos proyectados de toda ornamentación, tratando de buscar el origen de su forma y su esencia. Y, al igual que ocurre con las construcciones megalíticas, hemos reflexionado mucho en lo que respecta a su encuentro con el terreno y a la distancia guardada entre cada una de ellas y su relación con el conjunto construido del Faro, de manera que cada una tuvierael espacio necesario para configurar su “sitio” y ocupar el lugar que le corresponde. Pero procurando, a su vez, engarzarlas entre sí mediante ese espacio, ese aire, esa atmósfera que es a la vez propia y compartida, ese territorio que los separa y los une.Un todo diverso y complejo, pero que nunca deviene confuso, merced al orden que persigue la actuación y que dispone los elementos nuevos, en el lugar adecuado y con la formalidad y volumetría convenientes.

Una arquitectura hecha con materiales sencillos y asequibles, de hormigones negros al exterior y espacios blancos en su interior, de técnicas constructivas depuradas por la tradición y enriquecidas por la sabiduría popular; una arquitectura en la que se recupere de nuevo, y a todos los niveles, la escala humana, más espontánea, flexible, imaginativa, en definitiva, más libre… una arquitectura hecha con el tiempo, que enraizada en el pasado y abierta a todas las posibilidades del presente, sea capaz de otear lúcidamente el futuro.