Ecobarrios

En primer lugar, cabe decir que no existe una definición exacta del término «ecobarrio» consensuada por todos, aunque sí contamos con las aportaciones de diferentes expertos que han aportado una pincelada dentro de un contexto teórico sobre el tema. Si intentamos basarnos en los proyectos existentes a día de hoy como «ecobarrios», la confusión aumenta, pues dichas actuaciones se han multiplicado en los últimos años y constan de características bastante diversas.

Una de las ideas que generalmente se relaciona con el término «ecobarrio» es la de nuevo desarrollo, debido a que parte de los proyectos más espectaculares que llevan este nombre se han realizado de nueva planta; pero la asociación no es del todo correcta, ya que existen igualmente intervenciones en terrenos urbanos, basadas en la recuperación y rehabilitación de construcciones existentes. Este es uno de los datos más importantes para el entendimiento del término «ecobarrio», pues en él se encuentra la clave de que adquiera unas connotaciones de transformación radical del modelo urbano o se quede en el tipo de actuaciones que no anidan en los verdaderos problemas urbanos y se limitan a teñir de verde los espacios.

imagen-1

Viikki, Helsinki. Foto de ARK-house Architecs (http://urbanismosostenible.blogspot.com.es).

Por otro lado, en cuanto a la vida de estos nuevos barrios, se da por supuesto que las relaciones sociales se desarrollan por interacción entre los usuarios simplemente por cercanía física, pero, aunque sea verdad que dicho proceso llegue a ocurrir, se produce de una forma lenta, pues en estos nuevos barrios se establecerán personas sin una historia o unos referentes comunes que les den el sentido comunitario. Por el contrario, en la reforma y adaptación de los barrios históricos ya se cuenta con una complejidad social y una identidad compartida que son claves para la acción comunitaria.

Tomando como punto de partida la definición que aporta Carlos Verdeguer en su libro De la sostenibilidad a los ecobarrios, «La concepción de la ciudad como un conjunto de piezas a la vez interconectadas y con un alto grado de autonomía, que funcionan como escenario cotidiano de articulación entre lo local y lo global, por una parte, y la idea de la regeneración ecológica de la ciudad como marco fundamental de actuación, por otra, son los dos pilares fundamentales sobre los que descansa la idea de ecobarrio».

imagen-2

El distrito Vauban, Friburg (http://mejorarq.com).

Salvador Rueda en el primer capítulo del libro Ecobarrios en Europa. Nuevos entornos residenciales, en la que define el término «ecobarrio», basándolo en cuatro ejes fundamentales: la compacidad, la complejidad, la eficiencia y la estabilidad social; que pueden aplicarse al diseño, nueva construcción o remodelación de barrios.

La compacidad hace posible la accesibilidad a los distintos servicios y usos de la ciudad, permitiendo un sistema de transporte público eficiente en conjunto con la posibilidad de realizar desplazamientos a pie; la complejidad estaría relacionada con la acumulación de información que aporta cada uno de los usuarios del entorno urbano donde el objetivo es aumentar la eficiencia del sistema, aumentando el grado de información y conocimiento al mismo tiempo que disminuimos el consumo de recursos buscando el mínimo impacto sobre los ecosistemas naturales, mediante una gestión basada en las 3R (reducir, reutilizar, reciclar).

imagen-3

El distrito Vauban, Friburg (http://mejorarq.com).

En estas definiciones podemos constatar que el aspecto ambiental (el puro metabolismo urbano) y el diseño físico, sólo son uno más entre varios de los factores que definirían un «ecobarrio». Los aspectos sociales y económicos: de diversidad y participación, de gestión de lo público, de desarrollo local; modos de vida: consumo, alimentación, creatividad, uso del tiempo, implicación… son tanto o más importantes. Desde esta perspectiva de la complejidad todos están relacionados y pueden influirse potenciándose mutuamente, es decir de una manera sinérgica.

Otro de los puntos importantes para el entendimiento del término de «ecobarrio», pasa por el entendimiento de la huella del lugar o los rasgos que caracterizan el mismo, como podemos deducir a través las palabras de Carlos Verdeguer, «rasgos distintivos de un ecobarrio serían también el respeto a las preexistencias y los hitos considerados signos de identidad cultural local, el respeto y la integración de los elementos paisajísticos y la preservación de las áreas naturales […] Sin embargo, si hubiera que resumir en tres rasgos esenciales la imagen de un ecobarrio éstos serían la densidad, la mezcla de usos y el predominio del transporte público, ciclista y peatonal sobre la movilidad basada exclusivamente en el vehículo privado. En efecto, en estos criterios confluyen y se solapan sinérgicamente muchos de los factores que contribuyen a la sostenibilidad de un sistema urbano.»

imagen-4

Ecobarrios (http://www.ecomur.mx)

En segundo lugar, los «ecobarrios» se sitúan en un modelo de movilidad basado en la accesibilidad peatonal y ciclista. Es necesario para lograr dicho modelo que el diseño urbano ofrezca una variedad de rutas seguras y atractivas para el peatón, se trata de un espacio que sea permeable, legible, fácil de orientarse y recuperar la ruta. La movilidad peatonal requiere de un espacio público en el que la escala y las proporciones de calles, edificios y plazas ofrezcan un carácter urbano amable y en coherencia con la escala humana, además de una densidad elevada que junto a la mezcla de usos haga posible la cercanía y diversidad de usos.

En cuanto al tráfico, no se trata tanto de eliminarlo como de reducirlo, con acciones disuasorias como la disminución de carriles y espacio de aparcamiento para introducir arbolado, y recuperar la calle para ciclistas y peatones. También se destaca la importancia de un sistema de transporte público que potencie el ahorro y la eficiencia energética que es otro de los pilares de la sostenibilidad urbana. Reducir el uso de energía aplicada a la construcción de infraestructuras y edificación, para ello vuelve a surgir la necesidad de priorizar la reutilización, tanto de carreteras y suelo, como de edificios, adaptando el patrimonio existente y pensando en la capacidad de adaptación y reciclaje de las nuevas construcciones, teniendo en cuenta desde las primeras etapas del diseño los gastos asociados a todo el ciclo de vida de un edificio.


El distrito Vauban, Friburg, Alemania.


imagen-5

El distrito Vauban, Friburg (http://mejorarq.com).

El distrito Vauban es el resultado de la recuperación de una base abandonada de la OTAN, utilizada por el ejército francés desde 1945, en la ciudad de Friburg. En 1993 el ayuntamiento compra los terrenos con la intención de desarrollar en él un nuevo distrito de 42 hectáreas, concebido como barrio residencial para 5000 habitantes, con 600 puestos de trabajo, oficinas, comercio y equipamientos de cercanía.

La idea básica del proyecto era la de un de diseño urbano denso, con criterios de consumo mínimo de energía para las viviendas, espacios verdes y accesible en transporte público. Por otra parte, se introduce el planeamiento de nuevos objetivos: el concepto de ciudad sin coches, la construcción de viviendas pasivas, la inclusión de un centro comunitario y la participación de los vecinos en el diseño de espacios públicos.

imagen-6

El distrito Vauban, Friburg (http://mejorarq.com).

Tres grupos principales intervienen en el desarrollo del proyecto: El Grupo Proyecto Vauban, del ayuntamiento, el cual es un órgano administrativo; el Comité Vauban, en el que participan partidos políticos, la administración y representantes de los vecinos a través de Fórum Vauban, el cual se encarga del proceso participativo y del trabajo social del barrio.

Por lo que, la propuesta realizada en Vauban atiende diversas maneras a la sostenibilidad ambiental, procurando cerrar localmente los ciclos de materia y energía. Se realizan actuaciones concretas en materia de energía, tanto relativas a la arquitectura bioclimática, como al modelo de movilidad.

imagen-7

El distrito Vauban, Friburg (http://mejorarq.com).

Por otra parte, ha introducido un amplio proceso de participación, mediante el que se ha enriquecido el proyecto, gracias a la implicación personal de los vecinos, que han ido más allá de lo planificado y finalmente han superado el plan de desarrollo, creando su propia estructura y continuando con el día a día del proyecto.

En cuanto al modelo de ciudad, aunque no se han conservado y rehabilitado todos los cuarteles, como proponían algunos grupos, el plan de desarrollo ha mostrado cierta sensibilidad hacia las preexistencias de la zona, conservando el trazado viario, el arbolado, y algunas construcciones que funcionan como hitos de referencia y memoria del origen del barrio.

Aunque no puede decirse que la formación de la ciudad haya seguido un modelo de crecimiento lento, suma de distintas aportaciones a lo largo del tiempo, se ha producido una aproximación a él, al dar cabida a la diversidad de actuaciones de los habitantes, no sólo en lo relacionado con la acción coordinada sobre los espacios públicos, sino también en las actuaciones individuales sobre los edificios. Así, de una manera informal se genera una colaboración entre los grupos e individuos para configurar un todo común.

imagen-8

El distrito Vauban, Friburg (http://mejorarq.com).

Por tanto, se puede considerar que el término «ecobarrio» es un término en proceso y también en conflicto. Al no contar con una definición oficial consensuada, aún depende de la defensa que se haga de sus aspectos radicales que no sea empobrecido y se extienda su interpretación más débil. El modelo de «ecobarrio» tal como lo entendemos, al igual que el de sostenibilidad, requerirá un cambio en el modelo de consumo y en la gestión de los recursos. Más allá de actuaciones puramente técnicas debe ampliarse e incluir los procesos sociales, la participación y la autogestión.


Autor: José Antonio Antón Sanmartin 

Logo-InCommon

José Antonio Antón Sanmartin / Arquitecto.


Fuente: http://www.dtfmagazine.com/blog/regeneracion-urbana-20/